Estando sola en mi habitación,
La noche se apoderó de esta canción,
Yo solo pretendía olvidarla, buscar una buena y bonita ilusión…
Entonces un día te imaginé de corazón,
Y sin darme cuenta fui atrayéndote con toda mi pasión,
Y de buenas a primera, me hiciste olvidar esta obsesión…
Y apareciste tú, si, solo tú, con tu sonrisa que me hizo enloquecer,
Te apoderaste de mí, me hiciste vivir… lo que nunca nadie consiguió hacerme sentir.
Y yo, precavida ante todo, fui mostrándote todo mi ser…
Y tú al darte cuenta, me advertiste así: por favor… no te enamores de mí.
Y yo te lo prometí: nunca me enamoraré de ti, creyéndome mi propia mentira, diciendo tantas cosas, no fui capaz de controlar, que mi sentimiento me pudiera más y más…
Tus manos… me cogían, me tocaban y me leían, todo lo que mi cuerpo te quería decir.
Nunca dio tanta pasión, este pobre corazón, ya que nunca había conocido lo que es el amor.
Y tus manos… me sentían, me hacían tanto enloquecer… y tu cuerpo entremezclado con el mío, no se distinguían… si es que formaron un único ser… y yo me di cuenta ese día… que yo de ti me enamoré…
No me di cuenta, nunca lo vi, que yo solo era una amiga para ti.
Mis lágrimas volcaron sin cesar, cuando con todo tu pesar, me lo dijiste a mí.
Mi cabeza solo gritaba que te quería, solo pretendía que fueras mía,
Pero supo responder, se apaciguó este querer, que sigue tan adentro de mí…
Tú eres mi amor, tú habitas en mí, y aunque sé que eres feliz, yo vivo imaginando mi encuentro. Y con esto quiero decir, que no hay nada para mí, mas que siete letras que forman tu nombre, que te forman a ti y que me enamoraron y me enamoran a mí.
BY: ROSA
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario